Cómo los empleadores pueden desbloquear el potencial de la economía de la longevidad

An older worker holding a tool, illustrating the longevity economy
Older workers hold the key to the longevity economy.Image: Photo by David Siglin on Unsplash
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  • El envejecimiento de la población plantea cuestiones importantes para el mundo, como la duración de la vida laboral y el tipo de apoyo necesario para una jubilación saludable y segura.

  • En colaboración con Mercer y el Foro Económico Mundial, los líderes de la sociedad han desarrollado conjuntamente los Principios de la Economía de la Longevidad para abordar estas cuestiones.

  • Invitamos a colaborar con otros, junto con el Foro Económico Mundial, para avanzar hacia una sociedad más sana, más feliz y de mayor longevidad.

La gente vive más que las generaciones anteriores, y las tasas de natalidad en la mayor parte del mundo están muy por debajo de las necesarias para mantener una población estable.

El envejecimiento de la población es un signo de grandes avances en la sociedad, la salud y la tecnología. Sin embargo, también plantea preguntas profundas para los gobiernos, las comunidades y las personas, así como para los empleadores que consideran las formas de atraer, retener y jubilar a las plantillas que impulsan nuestras economías.

Principios de la economía de la longevidad

En colaboración con Mercer y el Foro Económico Mundial, los líderes del sector han desarrollado seis Principios para la Economía de la Longevidad, estos son:

1. Garantizar la resiliencia financiera en los principales acontecimientos vitales.

2. Proporcionar acceso universal a una educación financiera imparcial.

3. Priorizar el envejecimiento saludable como base de la economía de la longevidad.

4. Adaptar los empleos y el desarrollo permanente de competencias para una plantilla multigeneracional.

5. Diseñar sistemas y entornos que favorezcan la conexión social y el propósito.

6. Abordar de forma intencionada las desigualdades en la longevidad, incluidas las de género, raza y clase.

La puesta en práctica de estos principios requerirá la participación de numerosos actores de los sectores público y privado, así como de la sociedad civil.

Aquí nos centramos en el papel del sector privado. Existen cuatro ámbitos clave en los que los empleadores pueden tener un impacto notable en la vida de sus empleados y en nuestra respuesta colectiva a la longevidad, además de las medidas que pueden adoptar para abordar estos ámbitos. Son los siguientes:

1. Proteger a los trabajadores de la vulnerabilidad financiera

Según el Banco Mundial, aproximadamente el 65 % de los adultos de todo el mundo teme no tener dinero suficiente para los gastos mensuales habituales. A medida que aumenta la esperanza de vida, las personas necesitan asegurarse de tener ahorros suficientes para su presente y para su futuro.

Las preocupaciones financieras están muy relacionadas con el malestar psicológico, que afecta al bienestar de la persona y a su capacidad para rendir en el trabajo. La educación financiera y el apoyo de los empleadores son fundamentales, tanto para el empleado como para el empleador.

2. Promover el envejecimiento saludable en la fuerza laboral

La esperanza de vida y la «esperanza de vida saludable» son dos conceptos distintos. Empleadores y empleados deben priorizar un envejecimiento saludable que favorezca una vida laboral más prolongada y una mayor calidad de vida en la jubilación. El Instituto Integrado de Prestaciones de Estados Unidos calcula que los empleadores asumen 575 000 millones de dólares al año en productividad perdida por enfermedad del personal, y la salud suele verse más afectada en la vejez.

A medida que el envejecimiento de la población ejerce más presión sobre los servicios sanitarios y asistenciales, es necesario dar mayor énfasis a la prevención frente a la intervención. Según investigaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, se ha demostrado que la soledad también está relacionada con un peor estado de salud física y mental. Los jubilados son especialmente vulnerables, ya que quedan apartados del entorno social del lugar de trabajo.

3. Facilitar carreras laborales más largas

Se estima que la contratación de trabajadores mayores podría suponer un potencial de producción económica de unos 5 billones de dólares, según el McKinsey Health Institute. El envejecimiento de la población significa que la proporción de trabajadores frente a jubilados está disminuyendo. Mientras la competencia por el talento se intensifica, muchos adultos mayores que desean trabajar no logran encontrar empleo.

Como respuesta, los empleadores deben explorar formas de recualificar a sus empleados, algunos de los cuales se encontrarán en fases más avanzadas de su carrera. Para lograrlo con éxito será necesaria una transformación de la cultura laboral en relación con los trabajadores mayores; se obtienen múltiples beneficios, como perspectivas alternativas e ideas nuevas procedentes de culturas y sectores ajenos, la transferencia intergeneracional de conocimientos y una menor rotación de personal.

4. Abordar las desigualdades y las barreras

Los empleadores deben centrarse más en superar las barreras sistémicas relacionadas con el género, la raza y la clase socioeconómica, con el fin de garantizar un acceso equitativo a los resultados en materia de salud y jubilación en toda la plantilla.

Las mujeres, las minorías raciales y las personas de entornos con menores ingresos se enfrentan a obstáculos sistémicos que pueden dificultarles ahorrar para el futuro. Esto agrava las desigualdades en la jubilación y perpetúa la desigualdad entre generaciones. Las mujeres siguen teniendo mucha más probabilidad de asumir responsabilidades de cuidado, lo que reduce sus ahorros para la jubilación, a pesar de que su esperanza de vida suele ser más larga. Además, persisten preocupantes vínculos entre la desigualdad de ingresos y las disparidades en la esperanza de vida.

Afrontar los desafíos mediante la acción

Las medidas que los empleadores pueden adoptar para afrontar estos desafíos incluyen:

• Ofrecer apoyo para el bienestar financiero y la jubilación

Facilitar a los trabajadores el acceso a instrumentos de ahorro y seguros financieros. Aportar directamente a su ahorro para la jubilación, integrando incentivos de comportamiento y funciones automáticas cuando estén disponibles. Ofrecer educación y orientación financiera pertinentes para desarrollar la alfabetización financiera y la alfabetización sobre longevidad para los trabajadores y sus familias.

• Ofrecer prestaciones sanitarias y de bienestar accesibles

Ofrecer prestaciones sanitarias y de bienestar de calidad, asequibles y accesibles para los trabajadores. Invertir en programas que mejoren la salud y el bienestar de los trabajadores, incluidos los cribados sanitarios preventivos, el seguro de salud, la atención a largo plazo, la cobertura por enfermedades graves y las prestaciones de salud mental.

• Fomentar un entorno de trabajo inclusivo con apoyo profesional

Promover una cultura de inclusión y aprendizaje permanente con trayectorias profesionales flexibles, que permitan estructuras de jubilación progresiva y flexible. Adaptar los puestos para los trabajadores que desempeñan funciones físicamente o mentalmente exigentes, con el fin de evitar jubilaciones anticipadas no previstas. Promover políticas y recursos que faciliten la reincorporación al mercado laboral tras interrupciones de la carrera profesional, y ofrecer apoyo a los cuidadores informales.

• Favorecer la conexión y la participación comunitaria

Permitir que las personas se mantengan vinculadas a los entornos laborales durante el mayor tiempo posible, reconociendo el sentido de propósito que aporta. Ofrecer opciones de tutoría formales e informales para la colaboración intergeneracional y abordar activamente el edadismo en el lugar de trabajo.

Oportunidades y retos para los empleadores en la economía de la longevidad

• El aumento de la esperanza de vida plantea varias preocupaciones importantes en materia de financiación para las personas, entre ellas el acceso a la atención sanitaria, los periodos en los que se ejerce como cuidador o se necesita cuidado y la sostenibilidad económica de la jubilación a largo plazo.

• Se espera que los empleadores del sector privado desempeñen un papel crucial para permitir carreras más largas a quienes deseen seguir trabajando, mediante oportunidades de empleo más flexibles.

• La educación financiera y el acceso a ahorros, inversiones y seguros adecuados son fundamentales para apoyar a los trabajadores en la planificación de una jubilación saludable, feliz y prolongada.

• Deben abordarse de forma activa las crecientes desigualdades entre los resultados en salud y en riqueza para mejorar las perspectivas de jubilación de los grupos socioeconómicos menos favorecidos.

En 2022, casi la mitad de las empresas japonesas dependían de trabajadores de 70 años o más.
En 2022, casi la mitad de las empresas japonesas dependían de trabajadores de 70 años o más.
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Abordar de forma proactiva las realidades de la economía de la longevidad aporta numerosos beneficios profundos para la sociedad, ya sea en forma de una fuerza laboral más productiva y comprometida, una población más sana que supone una menor presión para los sistemas sociales, o más personas que disfrutan de jubilaciones más largas y menos estresantes y que contribuyen a las comunidades que les rodean.

Invitamos a colaborar con otros, junto con el Foro Económico Mundial, para avanzar hacia una sociedad más sana, más feliz y de mayor longevidad. Para más información, haga clic aquí.

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